
El trabajo social…
Esa profesión que tiene como objetivo prioritario la lucha por la justicia social, la igualdad…
Que la avalan unos estudios universitarios basados en unas teorías científicas donde aprendes a manejar unas herramientas propias, unas metodologías de trabajo social y desarrollo de unas competencias que definen el perfil ….
Con un código deontológico que cumplir…
Y que es necesario haber pasado por todo ésto para aprender lo que es Trabajo Social así que no cualquiera puede hacerlo…
Una profesión que así a groso modo; usa técnicas de investigación social para evaluar el entorno en el que se trabaja (empresa, barrio, residencias, colectivos, orientación laboral , ámbito educativo, sanitario…). Y así detectar necesidades para posteriormente intervenir con el fin de mejorar la calidad de vida de las personas que forman parte de ese entorno. Siempre desde una perspectiva empoderadora, participativa, comunitaria, trabajo en equipo…. Se puede llegar a lograr un tejido de redes propias, recursos y una autosuficiencia de dicha colectividad. Curiosamente est@s profesionales trabajan para esas personas que “no suelen” ser quien les pagan… y ahí comienza uno de los grandes problemas… Por regla general, se interviene con individuos, familias, colectivos, grupos o comunidades que muchas veces NO demandan esa intervención directamente, pero que tienen derecho a ella (en ocasiones, regulado legalmente).
Lograr que haya una profesión así llevó muchos años, muchas luchas… y más aún conseguir una legislación que regulaba los derechos de estas personas (que somos tod@s) que en muchos casos ni ellas mismas sabían que tenían derecho a que se les garantizasen por justicia social.
Bla, bla, bla, bla… que bonito y necesario todo ésto…..
Pero luego te contratan para otra cosa y acabas haciendo de todo menos trabajo social.
Porque acabas siendo una (y a partir de aquí hablaré en femenino ya que es el groso de las y los profesionales) mera administrativa de prestaciones sociales y gestora de expedientes. Donde acabas pasado “consulta” en un despacho, en vez de detectar necesidades allí donde están las personas, en el propio territorio, colectivo o grupo y la intervención deja de ser un eje central y pasa a extinguirse para que la realicen otras personas de “aquella manera” o nadie…
Donde dependes de los intereses de quien te contrata… aunque entren en conflicto con la justicia social, mejora de la calidad de vida y los derechos sociales de ese colectivo… te debes a la mano que te da de comer… Ahí aparece el miedo a hablar… y decir lo que eres o no eres… y nuestros problemas de moralidad que acaban en muchas ocasiones con problemas de salud mental de las profesionales. Y muchas veces, incluso, confundiendo a personas que estudian trabajo social influenciadas por la praxis que han visto que difiere de lo que realmente es y aumentando así el grupo de personas que luego ejercen con miras a ser otra cosa que no es Trabajadora Social.
Profesión que habla del empoderamiento, de unión de las personas y defensa de los derechos sociales, pero con una gran inacción como colectivo para poder promover el cambio de nuestra situación laboral e imagen que se tiene de la misma…
Nuestro trabajo a nivel público está influenciado por intereses políticos que son los de quien está en cada momento en el poder, nuestr@s jef@s. Y ésto varia y cambia cíclicamente (cada vez que cambia el mandato) …. Eso hace que quien quiera luchar por la justicia social (llevar a cabo sus funciones como Trabajadora Social) a veces tenga que levantar la voz desde su puesto laboral para decir que algo no es así … Si lo haces, podrías recibir un tirón de orejas ( directa o indirectamente ) incluso podrías perder tu puesto laboral… Y al final es que como en cualquier otra profesión; «adquirimos la mala costumbre» de tener necesidades personales a las que dar cobertura, comer y esas cosas… por no decir que nuestro trabajo tiene derecho a recibir el valor que merece (como el de cualquier otra profesión…pero tampoco menos ).
Es interesante ver como si alguna compañera decide hablar, en la mayoría de las ocasiones, hay una ausencia total de apoyo por el resto de compañeras. También podrías no alzar la voz… es la opción por la que opta la mayoría… perpetuando un proceso de distorsión de nuestras funciones y fines prácticos así como derechos laborales durante años… hasta ser un colectivo silenciado e invisibilizado que ha perdido su esencia.
En el ámbito privado… pues aún mas complicado mantener la esencia… salvo en aquellas asociaciones de unión del propio colectivo con el que trabajas… donde coincide con quien trabajas y quien te paga… ahí es menos complejo… pero en el resto… es una lucha infernal por el logro de intereses económicos y políticos que marcarán toda la acción de la trabajadora social que allí se desempeñe… porque incluso las ONGs marcarán con quien colaborar a nivel comunitario ( con la competencia de subvenciones o partidas presupuestarias no, desde luego … ), l@s patron@s tienen sus ideologías y como son quien dan los dineros… pues ojito con no llevarlas a cabo o decir tu opinión … jornadas interminables donde las funciones no están delimitadas donde eres la chica para todo a bajo coste y las tareas reales de trabajadora social igual las acaba haciendo el voluntariado … te imponen unos objetivos claros y establecidos que a veces no van en la línea de los valores y funciones del trabajo social, pautas de las que no te puedes salir si no quieres irte a la calle y te sustituyan … ¡¡¡que hay muchas personas con distorsión de la definición de trabajo social que podrá hacer lo que le piden ajustándose a las premisas de esa entidad o empresa…!!!
Estaría también la profesión liberalizada que poco ingreso tiene para su supervivencia y que también tiene que regirse por intereses individuales…
Es llamativo hablar con compañeras Hispano Americanas que reflejan su sorpresa al venir a España y ver tantos recursos ( en comparación con su país ) y tan poco Trabajo Social… «Allí tenemos que salir a la calle a trabajar con las personas sin ningún recurso… Ellas son el recurso…» ¿Y no es eso la esencia de nuestro trabajo? ( ¡ojo! con ésto no quiero decir que existan muchos recursos en España … es un reflexión ¿en qué nos basamos a la hora de hacer Trabajo Social? )
En fin , un colectivo que empieza a tener características contrarias a lo que son; por ej. La priorización de la competitividad por puntuaciones en plazas y que eso influya con quien te relacionas o con quien trabajas en equipo , mirar para otro lado ante el acoso laboral de compañeras, el FIN u OBJETIVO de la participación en la política, sindicatos, colegios profesionales … que a veces llega a ser para la defensa de intereses particulares, estilo engordar el currículum, networking (conocer gente con cierto poder de posición que te pueda favorecer en tus intereses particulares) o defensa de cuestiones de índole económica individual … odiar la intervención y estar más cómoda sentada en un despacho sin ir más allá… pérdida de perspectiva social global, no involucrarnos en luchas por la justicia social, permitir la invisibilización de las personas y de nosotras mismas, favorecer la indefensión ( la nuestra, la primera ), la individualidad por encima de lo social, perdida de tolerancia…
Permitimos que nuestras funciones de intervención sobre el terreno sean asumidas como propias por otras profesiones. Y el Trabajo Social sin la intervención ya no es Trabajo Social. Yo lo llamo » eliminación de nuestra profesión por funciones».
Por todo ello, te encuentras a diario buenas profesionales frustradas y quemadas por no concordar lo creen «que tienen que hacer» con lo «que realmente hacen» y plateándose dejar la profesión por falta de apoyo y salud mental. Otras que ya se han ido…
O recién graduadas con sensación de engaño porque no ven relación entre lo estudiado y lo que hay en la realidad respecto a su profesión.
O personas que querían ser otra cosa ( por ej administrativas ) y les va genial que no se haga realmente trabajo social. Ellas sabían que iban a ser administrativas sociales con mejor sueldo que la categoría de administrativas y para eso, han estudiado… encantadas con nuestra realidad profesional actual… pero el trabajo social sin hacer…
O…
Y así las mejores trabajadoras sociales están mal y las que no lo son (aunque tengan el título) están contribuyendo a perpetuar la situación…. parece el mundo al revés.
Si nos vieran nuestr@s precursor@s…
Somos un colectivo que prefiere pensar que la responsabilidad de todo ésto la tienen entes externos que no defienden la profesión. Y no nos damos cuenta que la responsabilidad la tenemos cada una de nosotras y que de seguir así es posible que estemos abocadas, en un futuro inmediato, a la desaparición o conversión en otra cosa.






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