SALUD MENTAL Y PROCESOS VITALES NATURALES

Mi abuela, mi mejor coach.

Tengo 43 años.

Tod@s formamos parte de una historia, la historia de la humanidad donde los cambios a todos los niveles se han ido sucediendo a lo largo de los años y como parte de ésta no somos menos, también los vivimos.

Nadie nos garantizó que las condiciones de vida fueran a ser constantes ni que los cambios fueran paulatinos porque no hay más que revisar lo que han vivido otras generaciones para darse cuenta que muchas situaciones históricas han tenido un inicio repentino. Y aún convivimos con esas generaciones, las tenemos aquí y ahora, podemos escucharlo de sus propias voces. ¿Por qué pensamos que esta época iba a ser distinta e iba a estar bajo nuestro control?

Por eso creo que poner nuestra atención en aumentar nuestra capacidad de asumir e ir adaptándonos a los cambios es básico para todas las personas y nuestra salud mental. Y mi abuela (como representante para mi de una generación) es experta en ello.

Yendo más a lo concreto me he estado fijando en ella. Mi abuelo falleció hace un año y a pesar de sus achaques la veo resiliente ante la situación actual. ¿Cómo puede ser?

Ella vivió el fin de la guerra (muy pequeña) y la post guerra. Además de morírsele una hija con 4 años de leucemía… o eso creen… la sanidad era un lujo y los avances muy pocos y cuando le preguntas de qué murió alguien conocido de aquellos años, te dice que “del último mal”, aceptando que se desconocía, sin más. Vivió el miedo a que la mataran o a alguien de la familia. Vivió un dictadura. Yo no viví nada de eso, no me tocó, no tengo su aprendizaje…

Una mujer que vivía con su familia y cuando se casó se fue lejos de ella y junto a mi abuelo comenzó a formar la suya propia. Yo que ni de lejos me planteo tener hijos…

Visitaba a su madre una vez cada no sé cuántos meses o incluso año porque había que ir caminando y no existían medios de transporte para llegar y un coche no lo tenía casi nadie. Ese día le llevaba bastates horas el camino. Y no había teléfono… Igualito que yo que entro en crisis si no la veo desde hace 6 meses…

Ir al colegio iba, le encantaba, pero la casa y las tareas de la casería, esas ¡¡¡las primeras!!! Lo mismo que ahora que no tenemos responsabilidades en casa… con que estudies…

La forma de economía era de campesinado, con sus latifundios, sus señores feudales y sus tributos. Si, si, ésto lo vivió mi abuela y aún está aquí, entre nosotr@s…

Ella me sacó a mi adelante.

En casa no teníamos calefacción, pero había muchas mantas y bolsa de agua. Calentaba agua cuando había que bañarme y con un recipiente que ella llama “medio litro“ me aclaraba el pelo. A veces, cuando había tormenta, se iba la luz,  saltaban los plomos me decía… y ese día ¡vela para hacer los deberes y pronto para la cama …!

Ella trabajaba desde que amanecía junto con mi abuelo en la huerta y la ganadería. Y por eso comíamos las verduras de temporada ¡¡¡¡durante toda la temporada!!!! … no era divertido repetir tanto… pero era lo que había.

Sacábamos patatas entre tod@s (yo poco, era pequeña) e íbamos “a la hierba” por el verano. Y la importancia que tenían las inundaciones del río… pero también que no lloviera era una tragedia… el entorno natural era muy importante.

Era duro su trabajo y daba lo justo para sobrevivir. Mis abuelos nunca se fueron de viaje, vamos, yo creo que ¡¡¡¡no se les pasaba ni por la cabeza!!! ¿tomar un café? Tampoco ¿Y comer fuera? sólo cuando había boda…

En fin, yo fui muy feliz en este entorno y mis necesidades básicas siempre estuvieron cubiertas y las afectivas y de seguridad más aún si cabe.

La cosa mejoró un poquito porque se empezó a vender la leche a una empresa grande (ell@s y tod@s l@s pequeñ@s ganader@s del momento). Con ese dinero arreglamos las goteras de la casa y podíamos comprar ya comida que no fuera sólo la que producíamos, algo más de ropa, la instalación eléctrica, un utensilio para el tractor…etc. Entonces yo ya tendría a lo mejor 12 años o así.

Digamos que la vida económica mejoró…  

Y ya estábamos de lleno en el capitalismo cuando de repente se mutila el sector primario en España (esto fue hace nada… unos añitos…). Y mis abuelos otra vez en la cuerda floja porque dejaron de comprar la leche desde las empresas … Lo pasaron mal económicamente, vendían en el mercado lo que trabajaban en la huerta, hacían cestas … finalmente se jubilaron porque cuenta mi abuela que “cuando sacaron eso de cotizar nosotros nos apuntamos…mucha gente no quiso y es que había meses que no sacábamos nada más que para pagar la cuota…”. Una jubilación que entre los dos no llegaban al salario mínimo y con un desgaste físico como de alguien de 90 años (dicho por el médico, no yo). Ellos si querían comprar algo… como dice mi abuela “iban juntando” y cuando tenían la cuantía… lo pagaban. Y primero era gastar en salud, comida , zapatos y pagar gastos… si sobraba algo se juntaba porque siempre había que tener para “por si acaso…”. ¿Y cómo ahorraban? Pues además del sistema ya descrito, la ropa se arreglaba y no se gastaba en cosas innecesarias…

Así que con su forma de vivir, producto de sus circunstancias, ellos atónitos comenzaron a ver que las siguientes generaciones iban de vacaciones una vez al año, que se compraban casas con hipoteca y que se hacía normal tomar algo a diario…tener todo el mundo coche, varias televisiones, móviles cada dos años, comida en casa para un año que se tiraban las cosas sin arreglar… y cómo se descuidaban los prados, los árboles, los montes … muchas cosas que ellos no entendían… siempre decían “esto va a romper por algún lado” … sobre todo les extraña nuestro ritmo de vida todo el día pendientes de un reloj y la importancia que tenía hasta 10 minutos, no había tiempo para nada… A las nuevas generaciones, nos perecían poco modern@s con esos comentarios….

Ahora a ella le toca no salir de casa… pero no le parece lo más importante, ella dice que mientras estemos bien…

Cuando le digo que me hace daño no verla por lo del coronavirus ,me dice que podemos hablar todos los días…

Cuando me quedé sin ingresos me decía… “tu tranquila que de comer no te va a faltar plantamos aunque sea patatas…”

Ella me encanta, es mi mayor coach, me resitúa,  realmente le da importancia a lo importante y se ocupa, no se pre – ocupa, disfruta lo que puede del momento y no se pasa la vida fijándose en lo que no tiene o se fue… algo que ahora l@s modern@s llaman mindfullness creo…

Está claro que ella y yo compartimos otras situaciones históricas; la época del ladrillo, dos crisis económicas y una pandemia….

De la crisis económica me di cuenta que no hay situación vital constante que lo importante es que a quien quieres esté bien, le/la veas o no. Que lo importante es comer, dormir, tener salud, un techo y personas que te quieran ( estén físicamente a tu lado o no, como la madre de mi abuela). No que tu casa sea tuya, ni que sea bonita, ni perfecta, no tener un coche, no tener mucha ropa, guapa y que te quede como un guante, no que tu pelo esté perfecto, tu cuerpo ideal, tu cara sin arrugas, no irte de vacaciones todos los años o cada poco, no salir de fiesta o todo el día a tomar algo… Este aprendizaje anterior, personalmente me ha ayudado en la etapa del coronavirus y sus medidas…

Quizás ha tenido que llegar una pandemia para enseñarnos que había que frenar y que el capitalismo llegaba a unos puntos intolerables. Para enseñarnos que quizás nuestra economía no puede estar centrada en el continuo gasto y necesidades basadas en la apariencia…así que muchas cosas no van a ser igual, pero no todas serán para mal.

Es complicado pero creo que me queda claro que necesitamos crisis para aprender…

Quizás muchas personas están empezando a conectar con la naturaleza de nuevo y empiezan a caminar y salir a la montaña.

Quizás aprendamos que para relacionarnos no necesitamos ser un montón de gente que vale más pocos y de calidad y que el medio natural es ideal para ello, no  es necesario vincularlo a tomar algo, beber alcohol, comer o gastar. Un paseo también es ideal y muy saludable.

Al relacionarnos pocos se han recuperado las charlas de tu a tu y conversaciones más intensas y personales que las de los grupos grandes.

Estas Navidades piqué a la vecina de arriba porque estaba sola, es Francesa y sus hermanos y familia están por medio Europa. Suele reunirse con su hija y nietas en estas fechas que no están en España. Tendrá 80 años, viuda, recién operada de una rodilla y le subimos a veces cosas de peso del supermercado. Una relación que antes del coronavirus no teníamos. Las relaciones vecinales, tan necesarias , han cobrado más importancia ,en muchos casos…. Yo creía que iba a estar algo triste… Pues el día 01/01/2021 me cuenta que la Noche Vieja fue muy especial, por videollamada pudo estar con tod@s sus herman@s, sobrin@s, hija y demás familia, reunión que nunca en su vida se había podido dar… le costó aprender a responder con el móvil, pero lo hizo. Las videollamadas han llegado para quedarse para vernos con aquell@s que están lejos y que a lo mejor antes no contemplábamos ver salvo cuando viajábamos a su domicilio una vez cada mil años… recordemos que años atrás mi abuela no podía ni hablar con su madre.

Me contaba el otro día una madre que su hijo cumplió 15 años y fue su mejor cumple, ella lo vio feliz. Se dio cuenta que el adolescente hizo realmente lo que quiso, sin presión de lo que han hecho otr@s compañer@s en sus fiestas y a las personas que lo habían invitado y a las cuáles él se sentía comprometido a invitar. En esta ocasión lo celebró con un amigo, su burbuja social, ese amigo le regaló un bizcocho hecho por él que fue la tarta de sus velas (esto hace dos años…inviable…) y cenaron unas pizzas, jugando y durmiendo los dos en casa. Sin presión social cumpleañera… realmente él no se dio cuenta que vivía esa presión hasta que dejó de tenerla en esta pandemia … yo que le decía con pena que vaya manera de cumplir 15 años…

O la lección que le dieron sus alumnos a una profe de un colegio de difícil desempeño, de un barrio marginal y sin recursos muy afectado por la pandemia… ella quiso hacer una actividad para trabajar emociones sobre la situación actual y los niños de 9 años le dijeron que ahora valoraban más el cole, que estudiaban más porque lo habían echado de menos, que ahora salían más a la calle a ver a sus amigos en vez de tanta videoconsola y que querían más a sus padres porque habían visto que en la pandemia se podía perder a gente querida…

Quizás la economía va a cambiar y la hostelería y el turismo no será lo central, es que quizás era excesivo el desarrollo de esta faceta y es necesario desarrollar otras. Y con el cambio de hábitos cambiará…

Quizás valoraremos más nuestras casas como entorno seguro.  Y pasaremos más tiempo en ellas. Yo el otro día pensé en hacer un huerto en la terraza, actividad que sin esta pandemia ni se me habría ocurrido, también pensamos en dedicar tiempo a juegos de mesa y pruebo todo tipo de recetas, leo más… el estar más en casa hace que piense en hacer más actividades en ella. Y me decía una conocida el otro día… es que a mi esta pandemia me ha enseñado a estar en casa.

A pesar de mi narración, sé que hay mucha gente pasándolo muy mal y que está siendo un cambio muy complicado y difícil. Y no quiero con todo lo que digo aquí quitarle importancia a ello. Este cambio no está afectando a todo el mundo por igual, está claro. Y habrá que luchar por apoyar a las personas que peor lo están pasando. Es más creo que ahora más que nunca debemos luchar por los derechos sociales y por paliar las desigualdades y que depende mucho de lo que hagamos ahora, la evolución de la futura realidad, pero será otra igualmente, no será la misma.

Lo que pretendo es poner sobre la mesa que no podemos vivir negando el cambio. Que esta etapa histórica la tenemos que aceptar, que ya no hay marcha atrás, que no volverá a ser nada igual que este cambio y su sufrimiento nos hará evolucionar a tod@s y que no nos va a quedar otra que aprender… como lo hizo mi abuela, su generación y generaciones anteriores…

LA ACEPTACION DEL CAMBIO Y DE LA NUEVA SITUACION ES INDISPENSABLE.