Es habitual acudir a formaciones o grupos en los que te soliciten una presentación, al menos en el ámbito social y RRHH que es donde yo me muevo.
Es ahí donde muchas veces me pregunto si estoy en un proceso de selección, oposición o en el grupo AL que creía había acudido y cuyo fin era otro (por ej. Formarme). Cada presentación parece un «y yo más» respecto a las otras…
He llegado a NO nombrar los lugares de trabajo y experiencia laboral en esa presentación porque no me parecía relevante y porque no quería entrar en ninguna competición y en el descanso, hacerme «un tercer grado» los y las compañeras/os. Hasta ahí llega la necesidad de saber quién eres según tu CV y yo me niego, soy algo más que eso. Soy lo que aporto.
Si estás desempleado/a, he notado que pierdes fuerza y relevancia en las distintas aportaciones. Lo que me genera mucha impotencia (por no decir algo más fuerte) ya que uno/a es igual de profesional esté trabajando remuneradamente o no. Porque en mi caso y me consta que en el de más compañeros/as, nunca dejamos de trabajar y movernos. Es más, las personas que disponemos de empleo de forma intermitente estamos más centradas en la actualización de distintos campos para aumentar las oportunidades laborales. Pero me encanta ver las reacciones cuando me presento sin puesto de trabajo.
Me pregunto ¿por qué existe en muchos/as, muchos/as profesionales esa necesidad de sentirse más que la persona que tienen al lado? ¿a qué se debe esa carencia de humildad?
Para empezar creo que es un problema de autoestima, creo que precisan apoyarse en su carrera profesional para encontrar reconocimiento. Sería más fácil y enriquecedor si alimentásemos nuestra autoestima adaptándonos a las necesidades de la situación (en este ejemplo; formación) , a la colaboración y a demostrar competencias como la empatía o la cohesión grupal.
También te encuentras y mucho, quien quiere quedarse con tu cara para cotillear al llegar al trabajo “¿sabes quien estaba ayer en el curso de….? Petanita que es….”
Existe una clara competitividad en el sector en ciertos ámbitos geográficos reducidos donde tu compañera/o (si no tienes plaza propia) será la persona que estará en el tribunal de tu oposición en el ámbito local. Esto provoca la necesidad de caerle bien, lograr su aprobación y desde luego, conocerla. También ocurre que las personas se miden contigo porque concurren a los mismos puestos de trabajo (“ah!! pues ésta/e es competencia ó na!! no lo es”). ¡Qué triste siendo todas/os del ámbito social semejante competitividad que nos limita tanto para acercarnos como colectivo!
Otra de las opciones es que necesitan conocer a los y las compañeras/os porque las instituciones privadas, en muchas ocasiones,muchas, contratan por conocidos/as y no, por proceso de selección. Por lo que es muy importante ubicar a las personas del sector y haberse formado una impresión previa ya de ella/él.
Es decir tu ibas a una formación, pero sabes que te estarán observado. Vale más no hablar demasiado porque si te «mojas», igual no le gusta a alguien clave en tu futuro. ¡¡¡MENUDA PRESIÓN!!! y que poca libertad.
Y no te digo ya si nos organizan en grupos de trabajo para realizar tareas, entonces todo empeora...rezas para que no te toque con ninguna celebridad…para trabajar tranquila/o y poder aprender. Y si además hay que hablar en público se hace una oposición en sí… en fin. ¡¡Qué desastre!! cuando debería ser todo ello un aprendizaje común enriquecedor.
En las formaciones,el profesorado también parece destacar a quienes mejor se venden durante la presentación y el encuentro, reduciendo así la posibilidad de conocernos todas/os mucho mejor y reforzando positivamente este tipo de formatos que poco favorecen el aprendizaje. Recordemos que el verdadero aprendizaje se da con experiencias positivas…
Es cuanto menos decepcionante que los colectivos de profesionales sociales estén enfrentados, no se encuentren cohesionados y ojalá en vez de ser un suplicio reunirte con compañeras/os pudiera ser un gusto donde se diera el apoyo mutuo y comprensión.
Creo que estas actitudes tan poco profesionales merecen una revisión del colectivo ya que son limitantes y no nos dejan avanzar además de coartar la libertad y el aprendizaje (know how).


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