SALUD MENTAL Y PROCESOS VITALES NATURALES, TRABAJO SOCIAL Y JUSTICIA SOCIAL

El duelo de la persona improductiva económicamente.

“Respeta la vida de los demás aunque no estés de acuerdo o no entiendas sus razones, saluda, sé amable, vive y deja vivir…”

Hace ya 5 años (2015 aprox.) que había escrito este post derivado de la anterior crisis Española . Me parece que ahora más que nunca cobra importancia el contenido del mismo por lo que se avecina… no voy a modificar nada porque me ha gustado volver a leerlo y comprobar que casi todas las ideas que había plasmado seguirán vigentes con esta nueva crisis.

Me gustaría no dejar pasar el tema del DESEMPLEO. Como much@s de vosotr@s, he estado inmersa en este proceso y me parece importante poner en relieve algunas cuestiones en las que la mayoría de los textos sobre el tema no inciden.

Tras 19 años trabajando sin parar, me vi sin empleo, sin ingresos y sin el más mínimo atisbo de posibilidad de encontrarlo (o eso sentía yo). Lo digo abiertamente porque estoy cansada de leer redes y textos de “profesionales” que son incapaces de reconocer que han pasado por ésto y que es duro.  Todo el mundo dice que existe, pero reconocer que lo has pasado… ya es otra cosa. Luego encontramos también las personas que han tenido la suerte de no vivir esta situación y que en su aforo interno creen que «nunca les va a pasar» y que “algo hará la persona a la que le pasa para que le ocurra…”.

Comencé una larga andadura que finalizó entendiendo que LA PERDIDA del empleo dilatado en el tiempo es un proceso y como tal, tiene sus fases, al igual que nos ocurre en otros momentos vitales (por ej. El duelo) precisamos de apoyo psicológico para lograr asumir y adquirir herramientas que nos ayuden a superarlo. Y además porque probablemente se repita varias veces a lo largo de nuestra vida.

Creo que estaría bien desde las administraciones públicas comenzar a asumir responsabilidades ya que un problema social de estas envergaduras necesita de apoyo desde TODOS los organismos públicos (desde sanidad y la salud mental, también) y de una forma coordinada entre ellos. No creo que sólo las ONGs (subvenciones o voluntariado) deban hacerse cargo de semejante problema social.

Por no decir que es un tema que  se debe asumir a nivel político. La solución no está en “entretener” (que sé que puntualmente es necesario) a la gente con formación y prestaciones, en decidir a quién «salvamos rotativamente» del desempleo con determinadas subvenciones o planes sino en trabajar por la creación de puestos de trabajo. Si el empleo es el mismo, la solución no es cómo se reparte … hay que crear para tod@s. Y la sociedad debemos exigir ese desarrollo de nuestro país, tenemos una responsabilidad en ello, todos y todas.

Artículo 35
Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo. CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA.

A nivel individual, decir que a mi me ayudó mucho comprender que no era CULPA mía, ni siquiera mi responsabilidad total. (Siempre seguí el modelo que “socialmente” me habían inculcado; estudié y trabajé a la vez, invertí en ladrillo en vez de en alquiler, me esforcé en cada empleo que tuve sin protestar… y entonces ¿qué hice mal?). 

Entender que en realidad es un gran problema social que sí, me abarca a mí, pero que el origen se escapa del propio individuo, es una situación global que depende de más fuerzas que la tuya sola. Por regla general, no es culpa del individuo llegar a esta situación.

No nos educaron para la continua adaptación al cambio ni para vivir el momento y es  que realmente ahora, el futuro es imposible de planificar, aceptar que NO todo depende de nosotr@s. Nos inculcaron un modelo casi matemático que incluía que si te esforzabas, obtenías el logro de; trabajo e ingresos fijos, planes de ahorro, casa propia, raíces en el mismo ámbito geográfico para toda la vida, familia estable… y todo lo que no sea ésto, ahora , nos produce frustración porque estamos viendo que la sociedad nos exige adaptarnos a una realidad que poco tiene que ver con esa estabilidad. Y entre todo ello, está el cambio de estado laboral de forma continua.

Pero si el problema es global, entonces el origen no será individual … Creo que las políticas actuales son culpabilizadoras, es decir, si no encuentras empleo es que TU no lo haces bien, no te relacionas bien ( networking ), no te formas lo suficiente, no innovas o no tienes creatividad. Te dicen que es el momento de demostrar lo que eres, momento en el que tu autoestima está por los suelos. Y no entiendes como si estás hech@ polvo vas a poder sacar lo mejor de ti. Aquí te enfadas porque desde los programas de inserción laboral o de orientación, te exigen actitudes que en ese mismo momento a ti te resultan inalcanzables y no es que no quieras tenerlas, a  todas las personas les gustaría ir a darlo todo a una entrevista o tener una idea maravillosa y emprender. Pero la etapa de este proceso, te impide lograrlo, no es que tú no tengas esa capacidad, es que tu momento vital no es el más adecuado para estar al 100 por 100. Por eso, el planteamiento no es conocer recursos laborales o formarse o trabajar la creatividad sólo sino reconstruirte y reforzarte como persona, trabajar con un@ mism@ para no creer que el problema reside en ti y reforzar la idea de que tu eres “capaz” de lo que siempre has sido capaz que quien eres o dejas de ser, no la marca tu situación laboral o la imagen de productividad económica.

Tod@s podemos entender que cuando un@ pasa un proceso depresivo o un duelo NO es lo más indicado decirle “alégrate” o cuando un@ está enfadad@ “cálmate”. Es necesario pasar esa fase y asumirla para luego poder avanzar. Sin embargo, en el tema de la pérdida del empleo, no somos capaces de comprender que cuando alguien no encuentra trabajo y se siente fatal por ello, decirle continuamente  que lo busque más y mejor, tal como tu le indicas, no es la mejor opción.

Y sí, es habitual, según el momento del proceso, sentir de una intensidad brutal frustración, enfado, tristeza, culpar a todo el mundo y a nosotr@s mism@s, a veces no saber lo que te ocurre, esa sensación de no entender nada, no aguantarte ni a ti mism@, sentir vergüenza al cruzarte con personas que con las que antes hablabas por si te toca reconocer que no tienes un empleo, no sentirte bien tomando algo porque tú ahora no produces y no tienes libertad económica, tener miedo al ahora y al futuro, no estar para nadie porque no estás ni para ti. Sentir que ya no eres la misma persona, valorar otras cosas que antes eran invisibles y dejar de contemplar otras que antes eran importantes. Sentirte discriminad@, odiar ese mundo que te discrimina, pero a la vez tener que seguir luchando por integrarte en él para cubrir tus necesidades básicas, perder el miedo a perder… a veces no quieres seguir luchando o incorporarte a este mundo, sientes que tus cimientos se caen y no hay cómo hacer otros porque lo que obtienes no es proporcional a tu esfuerzo…no es culpa de tu entorno, pero tampoco tuya. Nunca habías sentido todo ésto y con tanta intensidad por lo que su gestión es complicada.

Lo que más me ayudaba era darme cuenta que había personas que estaban pasando y sintiendo lo mismo que yo. Personas con distintas realidades, de distintos colectivos, con distintos niveles formativos y edades. Ahí entiendes la transversalidad del problema y empiezas a interiorizar su categoría “social”. Por eso, creo que es un error escoger profesionales del mundo SÓLO docente cuando trabajamos con grupos de personas sin trabajo remunerado. Para acompañar a este colectivo es necesario un equipo multidisciplinar que sea capaz de manejar grupos y que conozca los recursos sociales y así hacer un trabajo de integración global, no sectorial; sólo formativo, laboral o empresarial. Un equipo que a la vez que trabaja con el grupo y normaliza el proceso, luego sea capaz de atender las necesidades de cada individuo según en la etapa que se encuentre. Un equipo que trabaje en red con otros recursos comunitarios y movilice a las personas del grupo, las empodere para gestionar todas las áreas de su vida que se han visto afectadas en este macro problema social. Un equipo que mueva hacia el cambio social.

Porque todo el mundo estará de acuerdo conmigo en que cuando te quedas sin empleo, a nivel individual pierdes autoestima y confianza, a nivel social, se pierde el reconocimiento en una sociedad que mide a las personas por su productividad, escala económica y profesional, a nivel familiar comienza un decaimiento de las relaciones derivado del estado personal y económico, a nivel vivienda… es decir, se ve afectado todo TU mundo, todas la áreas de la persona. Es por ésto que debemos trabajar todos los ámbitos y no sólo el laboral.

Aquí me gustaría puntualizar la necesidad de incluir el aprendizaje en gestión de las emociones.  Darte la oportunidad de sentirlas, ponerles nombre, conocerlas y asumir que están ahí y que para abordar adecuadamente este proceso necesitamos identificarlas y aceptarlas, hay momentos vitales tristes con rabia, enfado…y no se deben negar, son parte de nuestra vida, sentir estas emociones es normal, no sólo la alegría reina el mundo y exteriozarlo NO es de gente “tóxica” (luego ahondaré en este concepto).

Otras de las cuestiones que me di cuenta es que cuando acudes a programas de integración laboral se detecta la falta de espacio para dedicar a estas emociones que compartimos tod@s l@s del grupo y que tanto bien nos hace exteriorizar. Al no haber espacio contemplado para esta cuestión es habitual que salgan temas relacionados con nuestros sentimientos en cualquier actividad, pero existe la pauta de no hablar de ello ya que se considera que es «regodearse» y que genera «negatividad» en el grupo así que esa sensación se niega, pero sigue igualmente ahí, dentro de ti y encima con una sensación de culpabilidad por sentirla. No se saca fuera, se oculta y todos felices creyendo que no está al no hacerse evidente… Y lo digo porque lo he vivido, lo que mejor me sentaba eran los recreos de las actividades donde aprovechábamos para compartir esas emociones y sentirnos menos culpables y más “normales” por tenerlas. Hubiera estado bien trabajar este tema que tan relevante me parece, hay que darle un espacio importante.

Retomando el concepto GENTE TOXICA; he leído sobre este tema en varias ocasiones, pero me sigue pareciendo un concepto que estigmatiza y culpabiliza.  Desde mi punto de vista, ese concepto está creado por personas que no entienden que si el estado emocional de otra persona te influye, el problema es tuyo y que respetar en momento vital de los demás es eso, respeto. Cada persona es libre de elegir si quiere acompañar a otra en su proceso, pero si decides NO hacerlo que sea con respeto y sin etiquetas que sólo culpabilizan (de nuevo). Me gusta una frase que dice “respeta la vida de los demás aunque no estés de acuerdo o no entiendas sus razones, saluda, sé amable, vive y deja vivir…”

Llegados a éste punto asumí que era un momento en el que con más ahínco necesitaba dedicarme tiempo e interactuar con los recursos de mi comunidad y ahí residía mi esfuerzo. Levantarme cada día, dedicar unas horas a la búsqueda de empleo y en mi caso particular me vino bien también localizar talleres de mindfulness y autoestima que impartían distintas ONGs. Esforzarme en relacionarme con gente que me aportase y me valorase y bajar la autoexigencia. Me hubiera venido genial hacer deporte, pero era incapaz de movilizarme físicamente y comencé un diario para anotar las cosas buenas que había hecho o logrado cada día, por pequeñas que fueran, me hizo focalizar en lo positivo.  

A nivel profesional fue muy enriquecedor ya que conocer los recursos desde el otro lado me ayudó a entender mucho más a las personas, me aportó un análisis de cómo mejorarlos y a valorar los que cumplen una gran función y los que se alejan totalmente del objetivo. Pude sentirme apoyada y enriquecida por mis compañeros aún siendo “la profesional que está al otro lado” y me encantó sentirme tan igual y tan cerca de las personas. Lo que ellos y ellas no pueden llegar a comprender es cuanto me ayudaron para superar este proceso y todo lo que me han enseñado cada uno/a de ellos y ellas.

Yo ya no volví a ser la misma, se tambaleó mi modelo de vida, los pilares y objetivos inculcados desde pequeña. Y comencé a reconstruirme de nuevo.

Sé que probablemente volveré a vivir esta situación porque el empleo NO es constante, pero tengo más herramientas personales y autoconocimiento para afrontarlo, lo que me resta MIEDO y CULPA.

“El duelo es más que el sufrimiento emocional y el dolor, es un proceso que incluye cambios significativos en las actitudes, valores, pensamientos y creencias de quien lo experimenta.”

Dershimer (1990)